Nutrición / Tips para tu día a día

15 razones clave para incorporar la actividad física y fortalecer la salud

Refuerza el organismo, libera tensiones, facilita el contacto social, ayuda al buen dormir y previene dolencias. Incorporar la actividad física a nuestra vida cotidiana es un deber y una garantía de bienestar.

Según la OMS, “la actividad física regular ayuda a prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y varios tipos de cáncer. También ayuda a prevenir la hipertensión, a mantener un peso corporal saludable y puede mejorar la salud mental”. Por eso, aunque cueste mantener la regularidad, aunque haga demasiado frío o calor, aunque las obligaciones limiten nuestro tiempo y nuestras ganas, vale la pena tomar la decisión y encontrar el deporte indicado para cada persona. Caminar, andar en bicicleta, entrenar o participar en actividades recreativas… todo suma en la construcción de una vida más saludable y activa. El sedentarismo, en cambio, es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades no transmisibles.


Los beneficios del entrenamiento regular:

  • Mejora la forma y la resistencia física
  • Potencia la capacidad cardiorrespiratoria
  • Regula las cifras de presión arterial
  • Mantiene la densidad ósea
  • Reduce el riesgo de caídas y fracturas
  • Mejora la resistencia a la insulina
  • Ayuda a mantener el peso corporal
  • Aumenta el tono y la fuerza muscular
  • Favorece la flexibilidad y las articulaciones
  • Reduce la fatiga
  • Aumenta la autoestima
  • Reduce el aislamiento social y el nivel de depresión
  • Rebaja la tensión y el estrés
  • Potencia los reflejos
  • Reduce la agresividad, la ira y la angustia

Cómo arrancar de cero

1. Elegir una actividad aeróbica que se adapte a nuestra edad y condición física: puede ser caminar, trotar o andar en bicicleta.
2. Comenzar con rutinas de media hora e ir aumentando la intensidad y la duración a medida que ganemos resistencia.
3. Sostener la actividad dos veces a la semana durante el primer mes y sumar un tercer día a partir del segundo.
4. Armar, dentro de lo posible, una dupla con alguien que nos estimule a sostener el ejercicio en el tiempo.
5. Llevar siempre agua, zapatillas cómodas y ropa suelta.


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